¿Tiene la población miedo de perder el trabajo frente a los robots?

Hay una gran cantidad de estudios que prevén un impacto devastador de los robots en el mercado laboral. Pero, ¿esta el ciudadano medio preocupado?¿hay razón para ello?

Anuncios

Etiquetas: Inteligencia artificial, robots, desempleo, Robot Fear Index

Autor: Javier Carbonell 

Sería difícil calcular el número de informes que tratan de forma más o menos apocalíptica el impacto de los robots en el empleo. Por ejemplo, este informe de PwC se une a los que ya existen de otras grandes consultoras, universidades y observatorios y cuantifica en un 38% el porcentaje de los puestos de trabajo actuales que se perderán por la entrada masiva de los robots en el mundo laboral.

Tanta coincidencia entre “gurús” describiendo una situación tan dramática debería hacer que este tema ocupara uno de los primeros puestos entre las preocupaciones de la población. Con la intención de medir hasta qué punto eso es exactamente así, un grupo de inversores de venture capital de Minneapolis han creado un indicador, el Robot Fear Index , que recoge la preocupación de la población ante la amenaza robot. Curiosamente, este índice muestra como la población media, aquella a la cual los robots supuestamente va a dejar sin trabajo y sin futuro, no está preocupada y se mantiene bastante tranquila con respecto a este tema. De hecho, tan solo tres de cada diez ciudadanos muestran alguna preocupación por él.

Realmente creo que en este caso el ciudadano medio tiene la razón y no los gurús de informes sesudos. La experiencia muestra como la tecnología siempre acaba incidiendo positivamente en la sociedad porque mejora la productividad y ello a la larga supone mejores condiciones de vida y más empleo. Otra encuesta señala que siete de cada diez ciudadanos están preocupados por la corrupción política. Creo que ese sí que es un problema que reduce la productividad y fractura la confianza de la sociedad, pilares importantes para la creación de empleo.

 

Se necesita personal que dé sentido a los datos: donde no llega la inteligencia artificial

Hay una corriente muy generalizada a pensar que el big data va a eliminar muchos puestos de analistas. Pero también creará otros en los que la colaboración hombre-máquina sea cada vez más necesaria.

Palabras clave: big data, deep learning, storyteller

Autor: Javier Carbonell

El crecimiento exponencial de la información generada por el mundo digital ha llevado a que conceptos como Big Data o Machine Learning que hace unos años eran conocidos solamente entre los expertos en sistemas computacionales hayan pasado a un público menos tecnológico. En la actualidad es común que especialistas de campos muy distantes hablen sobre ellos con total naturalidad.

Y es que existe una opinión cada vez más generalizada de que unas cuantas bases de datos por aquí, unos algoritmos por allá, más unos conceptos novedosos como la web en tiempo real o internet of things, y los sistemas computacionales serán capaces de sacar sus propias conclusiones y de paso dejar sin trabajo a un gran número de analistas.

Sin embargo, esto no es lo que está pasando, los sistemas más o menos inteligentes son capaces de tratar información, pero generalmente no son capaces de ofrecer una conclusión definitiva. La consecuencia fundamental ha sido que muchos profesionales ven de repente aumentada su capacidad de realizar análisis avanzados, en muchos casos sin necesidad de apenas inversiones. También cada día tendrá más sentido el puesto de Storyteller que sea capaz de buscar un relato que dé sentido a los datos. Creo que lejos de eliminar la actividad humana, la inteligencia artificial potenciará la colaboración hombre-máquina . Y es que son muchas las situaciones en las que tomar la última decisión requiere comprender bien lo que está sucediendo, y por ahora creo que los ordenadores están todavía lejos de cubrir ese último eslabón en los análisis.

AI Bubble, cuando la personalización se vuelve en nuestra contra

Pareced el paradigma fundamental de los sistemas de Big Data e Inteligencia artificial, ofrecer al usuario información personalizada. ¿Pero no corremos el peligro de perdernos muchas cosas buenas con ello?

Tiempo de lectura 1 minuto

Palabras clave: inteligencia artificial, AI bubble, personalización

Autor: Javier Carbonell

Parece que es el paradigma fundamental en todos los sistemas de comercio electrónico, big data, noticias… Hay que personalizar la información, todos somos diferentes y por tanto que mejor manera que llegar al cliente que presentar un producto a la medida de sus gustos.

Hasta ahí todo parece lógico. Sin embargo, si profundizamos un poco más vemos que algo falla, cada vez recibimos la información de forma más personalizada y esto hace que cada vez estemos más encasillados en un perfil. Al final los servicios no nos envían toda la información que poseen, sino que utilizan una serie de filtros, que con la llegada de la inteligencia artificial son cada vez más poderosos. Como consecuencia, lejos de abrir nuevos horizontes en las personas, cada vez los estrechan más, metiéndonos en auténticas burbujas que reafirman nuestros gustos e ideología en vez de enriquecernos con puntos de vista completamente diferentes a los nuestros.

Se trata de un fenómeno que ya está siendo estudiado y que plantea cuestiones interesantes como muestra el siguiente artículo https://www.inverse.com/article/27984-can-artificial-intelligence-be-random. Por ejemplo, ¿que será más interesante? Ofrecer a los usuarios un mundo que encaja completamente con sus ideas evitando fricciones o, por el contrario, plantear continuos desafíos.

La verdad es que creo que no se trata de un tema menor, aprendemos en la vida con las cosas que son diferentes a nuestras ideas preestablecidas, y yo creo que los expertos en big data y en inteligencia artificial deberían tener eso muy en cuenta.

A vueltas con los impuestos a los robots

Desde diversos sectores de la sociedad se empieza a pedir cargar con impuestos a los robots. Se trata así de paliar el efecto negativo que su presencia provoca en el mercado de trabajo, aunque ¿tiene sentido esta medida?

 

Tiempo de lectura 1 minuto.

Palabras clave: robots, impuestos, inteligencia artificial

Autor: Javier Carbonell

Es uno de los temas recurrentes en el ámbito de la tecnología y de su impacto social. Existe una percepción generalizada de que los robots nos están quitando los puestos de trabajo y por tanto desde entornos muy diferentes (desde Bill Gates, al partido socialista francés) empiezan a reclamar un impuesto sobre su uso para paliar el “daño” social que están haciendo. Parecía que en los últimos tiempos esta idea había perdido fuerza, pero veo que otra vez vuelve a copar portadas de periódicos, esta vez en San Francisco.

Creo que detrás de esta iniciativa hay algunas apreciaciones erróneas que me gustaría resaltar:

  • Está todavía por ver que la automatización tenga un balance negativo en el empleo a medio plazo. Al menos podemos cuestionárnoslo porque en otras épocas no ha sucedido y además en la actualidad los países más avanzados tecnológicamente son los que menos desempleo tienen.
  • Hay billones de euros en subvenciones destinados a mejorar la productividad, lo cual incluye la automatización. Subvencionar algo y también cargarlo impuestos no parece muy lógico. Sobre una situación parecida Milton Friedman comentaba que los efectos de estas medidas se anulaban, pero los costes se sumaban.
  • No conozco a nadie reclamando volver al trabajo manual en el campo, o realizar las tareas repetitivas que hacen las máquinas ahora.

Da la sensación que estamos mirando al futuro desde el espejo retrovisor. La nueva revolución industrial es una gran oportunidad de transformación social que debemos aprovechar y que traerá trabajo de más calidad e incluso puede que también nuevos modelos laborales y sociales. Si desincentivamos su llegada con impuestos, lo normal es que otras zonas del planeta nos tomen la delantera.

El nuevo yacimiento de empleo: se necesita inteligencia humana para dirigir la inteligencia artificial

La irrupción de la Inteligencia Artificial ha creado una alarma sin precedentes por su capacidad para reducir empleos. Sin embargo la experiencia de pasadas revoluciones industriales muestra que lo que se necesita es más inteligencia humana, eso sí, debidamente formada para dirigir a la inteligencia artificial

Tiempo de lectura un minuto

Palabras clave: automatización, inteligencia artificial, inteligencia humana

 

Autor: Javier Carbonell

Llevamos unos años que no paramos de oír hablar sobre la automatización en la mayoría de los ámbitos de la economía y del miedo que está provocando en la sociedad la posibilidad de que las máquinas nos quiten el trabajo. Y es que no es para menos, desde que Oxford hizo un estudio http://www.eng.ox.ac.uk/about/news/new-study-shows-nearly-half-of-us-jobs-at-risk-of-computerisation que afirmaba que casi el 50% del trabajo se encontraba en peligro por culpa de la automatización, la mayoría de los gremios profesionales se preguntan si serán ellos los primeros en ser apartados por las nuevas capacidades de las máquinas.

El tiempo va pasando y por ahora no parece que se vayan cumpliendo los pronósticos e incluso son muchas las voces que apuntan en otras direcciones e incluso en dirección contraria, sobretodo basándose en comparaciones con revoluciones industriales previas.

Pero en lo que la mayoría de los expertos se encuentran de acuerdo es que los trabajadores necesitarán potenciar ciertas capacidades para poder mantenerse en el mercado de trabajo, por ejemplo, el pensamiento crítico o la creatividad. Por ello, la formación, sobre todo la formación entendida de una forma amplia, no solo en el colegio y la universidad, sino a lo largo de toda la vida de las personas, será el factor clave que se necesitará potenciar.

Tal y como muestra el siguiente artículo https://techcrunch.com/2017/01/14/putting-the-intelligent-machine-in-its-place/ , habrá una gran demanda de inteligencia humana que sea capaz de manejar a la inteligencia artificial . Ese es el gran desafío el mercado de trabajo de los próximos años e incluso decenios.

La privacidad en el hogar en los tiempos de los asistentes virtuales

Cada día son más habituales los asistentes virtuales en el hogar ¿podremos fiarnos de un sirviente que nos sirve a nosotros y a Jeff Bezos?

Palabras clave: privacidad, asistentes virtuales, HomePod, Amazon Echo, Google Home

Tiempo de lectura 1 minuto.

 

Autor: Javier Carbonell

Hace varias décadas las familias de clases media solían tener sus propios sirvientes en casa, pero las cosas han cambiado mucho desde entonces. Por una parte, la automatización ha avanzado a un ritmo imparable y los electrodomésticos como la lavadora o el lavavajillas han facilitado e incluso eliminado muchas de las actividades más rutinarias y que consumían más tiempo. Por otra parte, los salarios mínimos han subido, a lo que cual hay que sumar otras cargas salariales que supone el contratar a alguien, como seguridad social y otros impuestos.

Nos encontramos en un tiempo donde esta situación parece que empieza a darse la vuelta, y cada vez están entrando en casa más asistentes, lo que pasa es que esta vez no son de carne y hueso, sino que se trata de asistentes digitales o asistentes virtuales. Y es que el asistente virtual para el hogar es uno de los productos tecnológicos estrella en la actualidad, por ejemplo el Amazon Echo o Google Home , o el recién anunciado HomePod de Apple.

Se trata de dispositivos que todo lo ven y que todo lo escuchan, y en un hogar pasan muchas cosas, se dicen muchas cosas, como para que no nos importe que el asistente este al corriente de todas nuestras intimidades. La solución parece pasar por el estilo estricto de confidencialidad que se pide a los sirvientes en “Downton Abbey”. Sin embargo, yo me pregunto que, si el sirviente es también empleado de Jeff Bezos, ¿podremos confiar en él?, ¿qué tendrán que hacer para demostrarnos que merecen esa confianza?

7.700 millones de sistemas superinteligentes en 2020

Estamos en la época de la Inteligencia Artificial, todos hablan de ella. Sin embargo el próximo reto será sacar todo el partido a los excedentes de Inteligencia Natural

Tiempo de lectura 1 minuto

Palabras clave: inteligencia artificial, machine learning, inteligencia natural, población, colaboración

Autor: Javier Carbonell

No me estoy refiriendo a ordenadores como los actuales, ni a inteligencia artificial de la que tanto se habla, que es capaz incluso de distinguir un perro en una foto en la que hay un perro y un gato, eso sí después del trabajo de un grupo de ingenieros que ha utilizado millones de fotos y programado algoritmos de Machine Learning durante meses.

En este caso son sistemas que aprenden solos, que no solo distinguen al perro, sino que “entienden” lo que es un perro y distinguen lo que está haciendo y como se siente. Poseen inteligencia que es capaz de entender el contexto en el que se encuentran y aprenden a hablar simplemente escuchando a otros. Son sistemas que están conectados a gran cantidad de sensores y pueden moverse libremente por el entorno. Además, los tienes muy cerca porque tú eres uno de ellos.

Y es que nos encontramos ante una inteligencia natural (IN), que es realmente el mayor recurso del planeta. Más de 7.700 millones de personas en 2020, cada una con un sistema inteligente superior a cualquier ordenador. Cada vez más formadas, con acceso a más información y que se pueden potenciar con el uso de sistemas sofisticados como la Inteligencia Artificial. Si hemos sido capaces de hacer grandes cosas con poblaciones muy pequeñas y con acceso mínimo a la formación, ¿Qué podríamos hacer ahora? Ese es el verdadero reto de la humanidad, sacar provecho a nuestra inteligencia natural. Como dice el siguiente artículo no se trata de que los sistemas inteligentes nos sustituyan en el trabajo, sino de que nos ayuden a hacer grandes cosas.