Para crear primero hay que destruir. Schumpeter y la nueva revolución industrial

Aunque parezca una contradicción, para avanzar en muchas ocasiones hay que retroceder primero. Creo que nos encontramos una vez más en una fase en la que muchas cosas que parecían sólidas ya no los son tanto y que dará paso a una gran revolución económica.

Etiquetas: revolución industrial, Schumpeter, destrucción creativa.

Autor: Javier Carbonell

Una nueva revolución industrial es inevitable. La convergencia de tecnologías relacionadas con los sistemas de información, con otras del mundo de la electrónica como la miniaturización de componentes, y nuevas aproximaciones al análisis de información como el big data o la inteligencia artificial, están incubando una transformación completa del sistema productivo y económico.

Como todo cambio esta situación está produciendo ríos de tinta por parte de expertos analistas y también cientos de informes de un carácter bastante pesimista sobre su impacto en el empleo como hemos comentado en algún post anterior.

Y es que los cambios nos producen miedo, siempre que se destruye algo parece que se va a ir a peor. Por ese motivo merece la pena rescatar la idea de “destrucción creativa” que popularizó Joseph Schumpeter a mediados del siglo XX. Esta idea propone que la economía se encuentra en un continuo movimiento de creación-destrucción generalmente inducida por la innovación y las nuevas tecnologías. Esto es, el sistema económico está siempre mutando, destruyendo lo que existe para construir cosas nuevas y más avanzadas. Y es que en muchas ocasiones no se puede avanzar sobre lo que ya hay, y es necesario dar un paso atrás, destruir para construir algo diferente. Yo creo que lo que está sucediendo ahora no deja de ser más que un ejemplo más de este proceso, ni siquiera mayor que en otras ocasiones como cuando aparecieron las máquinas o la electricidad. Si vuelve a repetirse el patrón, detrás de este momento de cambio y desconcierto emergerá un nuevo modelo que nos permitirá desarrollarnos más y vivir mejor.

¿Tiene la población miedo de perder el trabajo frente a los robots?

Hay una gran cantidad de estudios que prevén un impacto devastador de los robots en el mercado laboral. Pero, ¿esta el ciudadano medio preocupado?¿hay razón para ello?

Etiquetas: Inteligencia artificial, robots, desempleo, Robot Fear Index

Autor: Javier Carbonell 

Sería difícil calcular el número de informes que tratan de forma más o menos apocalíptica el impacto de los robots en el empleo. Por ejemplo, este informe de PwC se une a los que ya existen de otras grandes consultoras, universidades y observatorios y cuantifica en un 38% el porcentaje de los puestos de trabajo actuales que se perderán por la entrada masiva de los robots en el mundo laboral.

Tanta coincidencia entre “gurús” describiendo una situación tan dramática debería hacer que este tema ocupara uno de los primeros puestos entre las preocupaciones de la población. Con la intención de medir hasta qué punto eso es exactamente así, un grupo de inversores de venture capital de Minneapolis han creado un indicador, el Robot Fear Index , que recoge la preocupación de la población ante la amenaza robot. Curiosamente, este índice muestra como la población media, aquella a la cual los robots supuestamente va a dejar sin trabajo y sin futuro, no está preocupada y se mantiene bastante tranquila con respecto a este tema. De hecho, tan solo tres de cada diez ciudadanos muestran alguna preocupación por él.

Realmente creo que en este caso el ciudadano medio tiene la razón y no los gurús de informes sesudos. La experiencia muestra como la tecnología siempre acaba incidiendo positivamente en la sociedad porque mejora la productividad y ello a la larga supone mejores condiciones de vida y más empleo. Otra encuesta señala que siete de cada diez ciudadanos están preocupados por la corrupción política. Creo que ese sí que es un problema que reduce la productividad y fractura la confianza de la sociedad, pilares importantes para la creación de empleo.

 

A vueltas con los impuestos a los robots

Desde diversos sectores de la sociedad se empieza a pedir cargar con impuestos a los robots. Se trata así de paliar el efecto negativo que su presencia provoca en el mercado de trabajo, aunque ¿tiene sentido esta medida?

 

Tiempo de lectura 1 minuto.

Palabras clave: robots, impuestos, inteligencia artificial

Autor: Javier Carbonell

Es uno de los temas recurrentes en el ámbito de la tecnología y de su impacto social. Existe una percepción generalizada de que los robots nos están quitando los puestos de trabajo y por tanto desde entornos muy diferentes (desde Bill Gates, al partido socialista francés) empiezan a reclamar un impuesto sobre su uso para paliar el “daño” social que están haciendo. Parecía que en los últimos tiempos esta idea había perdido fuerza, pero veo que otra vez vuelve a copar portadas de periódicos, esta vez en San Francisco.

Creo que detrás de esta iniciativa hay algunas apreciaciones erróneas que me gustaría resaltar:

  • Está todavía por ver que la automatización tenga un balance negativo en el empleo a medio plazo. Al menos podemos cuestionárnoslo porque en otras épocas no ha sucedido y además en la actualidad los países más avanzados tecnológicamente son los que menos desempleo tienen.
  • Hay billones de euros en subvenciones destinados a mejorar la productividad, lo cual incluye la automatización. Subvencionar algo y también cargarlo impuestos no parece muy lógico. Sobre una situación parecida Milton Friedman comentaba que los efectos de estas medidas se anulaban, pero los costes se sumaban.
  • No conozco a nadie reclamando volver al trabajo manual en el campo, o realizar las tareas repetitivas que hacen las máquinas ahora.

Da la sensación que estamos mirando al futuro desde el espejo retrovisor. La nueva revolución industrial es una gran oportunidad de transformación social que debemos aprovechar y que traerá trabajo de más calidad e incluso puede que también nuevos modelos laborales y sociales. Si desincentivamos su llegada con impuestos, lo normal es que otras zonas del planeta nos tomen la delantera.